GreekEnglish EspañolSvenska (Sverige)Finnish (Suomi)
La columna metafísica de Koalani
Subject: La columna metafísica de Koalani
Send date: 2012-09-02 13:18:40
Issue #: 3
Content:

e Newsletter
.
1

 

Your Subscription:

Un saludo a mis viejos y nuevos lectores:

Esta vez he dedicado el artículo de mi columna a un fenómeno poco conocido en el mundo, la pérdida de fragmentos del alma y su recuperación. Tradicionalmente, sólo los chamanes y curanderos sabían curar a la gente que había perdido su alma. Más recientemente, este fenómeno fue descubierto otra vez por los hipnoterapeutas del mundo anglófono, y fue así como llegó a mi conocimiento. La medicina o la psicología no puede hacer nada en tales casos e innumerables problemas se quedan sin resolución, cuando el remedio es facilísimo.

El próximo boletín en castellano será en diciembre. He notado que muchísimos hispanohablantes se apuntan –supongo que erróneamente- al boletín griego. He tenido que trasladar varios nombres al boletín español, pero no siempre estoy segura. Así que los que no deseen recibir el griego que me manden un mensaje para que les quite.

Recuperación del alma

La pérdida de fragmentos del alma es algo bastante corriente y se debe a traumas emocionales y a la vez a una falta de equilibrio en los chakras. También puede ser la consecuencia de magia negra, una maldición o la presencia de extraterrestres malignos. Cuando un mayor porcentaje de fragmentos están perdidos, la persona en cuestión tiene poca energía, baja concentración y una serie de problemas que difieren de caso en caso. Cuando perdemos fragmentos en una vida pasada ésos se quedan allí hasta que los recuperemos en una próxima vida.

He aquí algunos casos de mayor pérdida de alma recogida por nuestros ayudantes espirituales y recuperados en una sola sesión:

Robin, 26, había perdido un total de 91% de su alma del cual sólo el 54% era de esta vida. La porción perdida de las vidas pasadas fue en  4 vidas parecidas, aunque en diferentes países. En ellas fue mujer y violada repetidamente por su padre y hermano, hasta que murió por dolor físico y psíquico. Uno pensaría que la mayor parte de su alma la habría perdido entonces, pero nuestro guía dijo que esta vida es más difícil porque tiene que superar el trauma. El espíritu del hermano y padre habían estado persiguiendo a Robin en todas esas vidas, incluso ésta, en la que afectaban a la gente alrededor de él, que abusaba de él.  Nuestros guías  los alejaron de él y los llevaron a un sitio en el que deben esperar hasta poder quitarse de encima la energía negativa e ir a la luz. A raíz de esto y una vez recogidos los fragmentos de Robin, ya se sintió mejor, con una serenidad interna.

Stine, 18, tenía fobias, ataques de pánico, baja autoestima, depresión, bulimia, tendencias de suicidio, una memoria fatal y falta de concentración. No había terminado el instituto y estaba en casa. Los médicos le habían diagnosticado una serie larguísima de enfermedades mentales. Había perdido el 87% de su alma del cual el 74% fue en esta vida. En sus vidas pasadas sufrió mucho a causa de la pérdida de seres queridos y así perdió el porcentaje restante. En esta vida, perdió el 74% a la edad de los 4, 5 y 6 años por puro pánico subconsciente de tener que sufrir lo mismo. Entre la primera sesión en la que quitamos una entidad (forma pensamiento) y la segunda, la de la recuperación de alma, notó bastantes cambios. Se le pasó casi totalmente el pánico, empezó a tener días buenos y a ser más y más consciente de su situación y de lo que quería. Ahora, recién recuperados los fragmentos, se siente más consciente de sí misma y de lo que quiere en la vida. Acaba de  empezar a estudiar en una academia.

Lena, 50, había perdido el 78% de su alma en una vida pasada, en la que sufrió de depresión y psicosis a raíz de haber dado a luz. En aquella vida acabó matando a su madre y sus dos hijos gemelos y fue institucionalizada. Nada más quitarle la entidad que tenía (su marido de aquella vida) se sintió totalmente diferente, como si hubiera estado pegada al suelo y se hubiese soltado. Después de la recuperación, notó más diferencias. Ya tenía más energía y la energía negativa de los demás ya no podía afectarla como antes.

María, 39, llevaba décadas de depresión  y las personas negativas la afectaban profundamente. Había perdido el 80% de su alma, toda en esta vida. También llevaba 25 demonios, todos víctimas de una vida antes de Cristo en la que los había dedicado a los dioses antiguos (y en este caso inexistentes) para que su pueblo tuviera una buena cosecha. Después del exorcismo se sintió algo mejor, como aliviada. Pero una vez recuperada su alma, el cambio fue inmenso. María se sentía ya como otra persona, llena de vitalidad, alegría y con ganas de hacer cosas nuevas.

Nina, 29, había perdido el 78% de su alma. Sufría de anorexia y bulimia y no era capaz de tomar decisiones. Había perdido sus fragmentos en una vida durante la segunda guerra mundial, en la que quedó huérfana, viendo a toda su familia perecer en un incendio. Se quedó sola en la calle y murió de hambre. También era afectada por el demonio de su marido, el espíritu de un hombre que habían envenenado juntos en otra vida, mucho más antigua. Nina empezó haciendo una sesión de hipnoterapia, que la ayudó a moderar sus trastornos alimenticios. La sesión de liberación espiritual de su marido la ayudó a poder hacer planes para el futuro. La gran diferencia la sintió después de la recuperación del alma. Dejó de pensar ya totalmente en la comida, se le activó la intuición, la toma de decisiones dejó de costarle y le surgían montones de nuevas ideas para el futuro.

Rita, 56, estaba también deprimida, tenía muchos problemas de salud y estaba más o menos inmovilizada. Había perdido el 87% de su alma, tanto en esta vida como en varias pasadas. Tenía una entidad kármica por haber hecho brujería en una vida de la edad media y otra (forma pensamiento) de esta vida. Ella no notó mucha diferencia después de la liberación espiritual y tampoco después de la recuperación del alma. Sin embargo, la depresión disminuyó y en los primeros seis meses fue capaz de poner una orden a su vida y seguir unas terapias especiales para sus problemas físicos.

Stavros, 46, no sufría de algo específico, pero sentía un vacío, una inmovilización y mucha negatividad. Había  perdido gran parte de su alma a lo largo de 15 vidas, en las que era perseguido por un demonio que adquirió siendo misionero cristiano en Perú y asesinando a los indígenas que no se convertían. Él tampoco sintió mucha diferencia tras la liberación espiritual y la recuperación del alma, pero sí que pudo poner los fundamentos para mejorar su vida profesional y su matrimonio.

Yo  he perdido el 82% de mi alma: El 30% en una vida pasada en la que fui violada y el resto en esta vida, por puro sufrimiento emocional. Mi caso es especial, porque no he perdido fragmentos, sino que el alma se me hizo polvo y se esparció por todo el mundo, en los varios países en los que he vivido y a los que he viajado. Así que nuestros guías y ángeles han necesitado años en recoger ese polvo y necesitarán otros tantos para limpiarlo del dolor. Pero a mi la pérdida no me afecta como a los demás, supongo que debido al nivel alto de mi alma. Los únicos síntomas que siento son la necesidad de dormir mucho,  la propensidad a agotamiento físico y dolor de cabeza y la dificultad de concentración en la meditación.

En cuanto a mi amado, él ha perdido el 99% de su alma por brujería de parte de su hermano. Para él el proceso es aun más largo que para mi, ya que los demonios kármicos fueron unos 40, los ETs ejércitos enteros, o  sea centenares, las sombras 25, las espinas etéricas más de cien, los implantes etéricos centenares y los collares de esclavo dos. Ya sé que todo esto suena a ciencia ficción, pero desafortunadamante es verdad.

Hemos tenido también casos en los que los fragmentos perdidos son pocos o están alrededor del aura de la persona. Esas personas no necesitan una sesión para recuperarlos, sino que su guía lo hace solo, junto con el nuestro.

Muchos de los que vienen a hacer una regresión descubren que tienen uno o más fragmentos perdidos. Entonces la recuperación se hace en la hipnosis, si se trata de uno o unos pocos fragmentos. He aquí unos ejemplos:

Helena, 40, vio una vida como sacerdote en Egipto, en la época de los faraones. Era cruel con los débiles y pegaba y violaba a las mujeres esclavas del palacio. Al final de su vida se arrepintió y pidió que el dios Ra lo matara. Sintió una flecha en el pecho y murió. En el lugar donde la flecha entró, se quedó también un pedazo de su alma. Pedí que los ángeles acudieran y sanaran ese pedazo. Así fue y volvió a su dueño.

Evangelio, 42, se fue a un accidente que tuvo en esta vida, en el que perdió la vista en un ojo. En el lugar del accidente se había quedado un trozo de su alma que pertenecía al ojo dañado. Con el mismo proceso de limpieza, lo recuperó. Chequeamos su cuerpo energético y vio una mancha oscura en el pene. Se trataba de una forma pensamiento, producida por miedo y baja autoestima. Los ángeles la despejaron y Evangelio vio  que le faltaba un fragmento allí. Recuperamos la parte energética perdida y Evangelio sintió un calor y una nueva energía en esa parte del cuerpo. Hacía unos años que ya no funcionaba óptimamente en el campo sexual y que se cansaba rápidamente. Después de la sesión se sintió revitalizado y con más fuerza.

Juan, 30, creció con una madre testigo de Jehová. A los 20 años, la iglesia de esa secta lo convocó para darle a conocer que era expulsado por salir demasiado, tomar alcohol y haberse peleado en la calle. Eso significaba que nunca más podría ver a la niña que crió. La madre de esa niña tuvo que trabajar intensamente durante unos años y la había dejado durante unos años en casa de Juan. Él había terminado la escuela y tenía tiempo y cuidó de ella como si fuera su propia hija, hasta la edad de los cuatro años. El dolor fue tanto para los dos que la niña perdió un trozo de su alma y él se lo llevó. Había llegado la hora de devolvérselo. Eso le costó mucho a Juan, pero escuchó a su guía, que le dijo lo mismo que yo. Llamó a la niña, que ahora tenía 11 años, y le dimos su fragmento, una vez limpiado de la energía negativa por los ángeles. Aunque triste, Juan sabía que había hecho lo correcto . Quién sabe, tal vez la niña un día se oponga a la religión de su madre (que también es testigo de Jehová) y pueda tener otra vez contacto con Juan. Aunque no se acuerda de él, sus miradas se cruzaron unas veces en la iglesia, a la que Juan de vez en cuando va para escuchar el sermón. Juan había asimismo perdido un fragmento de su alma, también del corazón, el día en que lo expulsaron de la secta. Se había quedado en esa iglesia. Lo recuperamos con el mismo proceso.

Alejandra, 35, tenía una relación muy competitiva con su madre. En hipnosis, se fue a una vida en Escocia, en el siglo XII. Su hermana se casó, y ella (llamada Abby entonces) le tuvo envidia y se enamoró de su marido. Él era amable con ella, pero nada más. Ella se creó una fantasía de que él la quisiera y se quedó solterona, pasándose la vida amándole en secreto y anhelando tenerlo para ella. A causa de ese sufrimiento perdió un fragmento de su alma. En contacto con su guía espiritual, ése le dijo que aquel hombre era el alma gemela de su hermana y estaban destinados a estar juntos. Abby se enamoró de él a causa de su aislamiento y su envidia. Si hubiera superado esa envidia y habría conocido a otro hombre y habría estado feliz con él. Abby era ahora su madre. Fuimos a Escocia, donde encontró su fragmento, y lo recuperó.

Algunos de nuestros clientes, después de la liberación espiritual desaparecieron y nunca vinieron para recuperar sus fragmentos perdidos que nuestros guías habían recogido para ellos. Será guardados en un lugar en la luz y podrán recogerlos en su próxima encarnación, pero no homogéneos, ya que ese trabajo se hace en la sesión. Eso significa que los volverán a perder muy fácilmente. Desafortunadamente, no todos creen en la terapia espiritual.

Con luz y amor,

Koalani

1
.

Powered By Joobi