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Los balaj y sus rituales satanistas

Los demonios de alto rango, como Samael o Lilith tienen sus propios rituales, pero de interés especial son los de los nefilim, ya que el que hace un ritual en su honor se transforma también en un nefilim tras la muerte, y no en un simple demonio. Ya hemos visto a los bajomej y los malchej y nos quedan los balaj, de cabeza y piernas de macho cabrío. Aquí hay una lista de las características de todas las razas nefilim: http://www.spiritualinsight.gr/es/columna-metafisica-de-koalani/100-los-nefilim-y-los-sacrificios-humanos
Miran, 56 años.
-Alemania, 1477. Él y sus amigos salían todas las tardes a jugar en el campo. Uno de ellos había encontrado un grimorio en la biblioteca de sus abuelos y se lo quitó en secreto. Los niños se intrigaron e interesaron mucho. Habían encontrado un nuevo juguete. Leían los conjuros y la información sobre lo oculto y los comentaban. Llegaron a la conclusión de que estaba prohibido porque con eso se podía obtener mucho poder y los que ya lo tenían no querían que la gente corriente lo descubriera, pues no querían compartir las riquezas asequibles. Así que se pusieron a hacerlos. Hicieron un conjuro para tener éxito y poder utilizando su sangre. Y juraron que no revelarían el secreto a nadie, o si no morirían. También había un conjuro que les hizo reír, pues tenía que participar un macho cabrío. Decidieron hacerlo cuando encontraran un animal que pudieran utilizar sin que nadie sospechara. Crecieron y tuvieron mucho éxito. Miran se hizo comerciante mayorista. Siguieron viéndose para compartir sus experiencias. Uno de ellos había puesto una granja con cultivos y animales. Y tenía un macho cabrío. Así que decidieron hacer el ritual. Era el así llamado sábado (Sabbath) por la inquisición. Se pusieron capas y en un círculo leyeron las palabras secretas, dando su adoración al dios cabrío. Utilizaron los símbolos del conjuro y el uno tras el otro fueron a besar los testículos del macho cabrío. Y después se masturbaron. El primero que terminó fue a masturbar al animal. Recogieron el semen de todos en un recipiente, junto con el del animal y terminaron el ritual con unas palabras más. Después de ese ritual su poder aumentó mucho. Pero en su apogeo, cuando casi toda la ciudad era suya, vino la peste. Y murieron todos, siendo el primero el de la granja.
Sus almas fueron  llevadas a Agarta y Miran y sus amigos nacieron como balajes.
Timoleon, 25 años
-Francia, Burdeos, 1511. Era un chico que vivía en el campo. De adolescente tenía una novia, su vecina. Un verano estaban acostados en un campo, entre el maíz, y ella lo escuchaba hablar sobre el futuro y el mundo. Le dijo que el mundo era injusto porque unos pocos tenían el poder absoluto gracias a conocimientos ocultos. Pensaba que la iglesia se había impuesto de esa manera y había prohibido esos conocimientos llamándolos satánicos, para mantener su poder y dinero. Dijo que en la ciudad podría encontrar libros que contenían esos secretos. Se fue entonces a la ciudad a trabajar. Preguntó por ahí dónde podía encontrar viejos libros y le mandaron a un anticuario. Él le dijo que tenía un libro con secretos, pero que era caro. Timoleon siguió trabajando hasta juntar el dinero necesario. Luego se fue a comprar el libro. Por las tardes, después del trabajo, lo leía. Decidió hacer el ritual dedicado al dios macho cabrío, pues le parecía diferente de los demás y misterioso. Era para adquirir poder, respeto y riquezas. Cuando volvió al campo para pasar las vacaciones de verano, le contó todo a su novia. Le dijo que necesitarían al macho cabrío de su caserío. Lo organizaron y una noche cogieron el animal y se fueron al campo para hacer el ritual. Ella había traído sangre de la regla y él se masturbó. Luego hizo lo mismo al animal, juntaron esos tres elementos en un bol, dijeron el texto del ritual y al final besaron los testículos del macho cabrío. Timoleon volvió a la ciudad y a su trabajo, que era en una tienda. Una noche encontró en un rincón de la calle una bolsa llena de monedas valiosas. La cogió y se fue. Era bastante dinero para poner su propio negocio. Puso una tienda de alimentos, importando parte de ellos  del caserío y comprando otros. En ellos estaba incluido el queso de las ovejas del caserío, las que se apareaban con el macho cabrío. Su novia fue a trabajar con él. Se casaron, tuvieron hijos y muchos clientes fieles.  Un día se enfermó uno de sus hijos. Los médicos no pudieron curarlo y murió. Ya habían muerto varios de sus clientes. Parecía una epidemia de una dolencia del estómago. Más tarde les pasó lo mismo a sus demás hijos, luego a su mujer y al final a él mismo. El balaj eligió esa manera de llevarse a todos los que comían los productos hechos con ADN sucio, el del macho cabrío del ritual (tenían un segundo acuerdo, ya que vendían ese producto espiritualmente contaminado). Y se llevó el alma de la pareja a Agarta donde nacieron como balajes.
Jorge, 48
-Alemania, 1517. Era un niño vivo y ambicioso y andaba por el pueblo de recados para ganar unas monedas. Cuando creció se fue al colegio a estudiar ingeniería. Allí tuvo unos amigos que también eran ambiciosos. Sabían que en los libros ocultos había secretos útiles. Consiguieron uno y lo estudiaron. Decidieron hacer el hechizo del macho cabrío, porque era el más cómodo, y no hacía falta matar a nadie. El uno consiguió un macho cabrío y una noche los otros dos se fueron adonde él, fuera de la ciudad, a hacerlo. Masturbaron al animal, a sí mismos, dijeron las palabras de dedicación al gran dios-macho cabrío y besaron el trasero del animal. Y él les dio una vida exitosa y con mucho dinero. Cada uno se impuso en una ciudad y a menudo viajaban a una de ellas para verse. Yorgos se casó, tuvo hijos y amantes. Cuando llegó a la cumbre de su éxito profesional, le dio sífilis y murió, con dolores horribles. El nefilim balaj se llevó a su alma y volvió a nacer como balaj.
Mi abuela, mi madre y mi padre
-Francia, París, 1840. Mi madre y mi padre eran hermanos y vivían en el campo. Mi abuela vivía cerca de ellos y eran amigos. Jugaban a menudo fuera, explorando. Mi padre era bueno en arreglar cosas y encontrar soluciones prácticas. A medida de que crecían, él analizaba profundamente la sociedad, religión y cultura y  criticaba la opresión impuesta por la religión. Para él estaba claro que la posición de la mujer y la sexualidad nunca cambiarían si la religión no desaparecía, ya que todos los prejuicios se debían a ella. Decía también que se podía adquirir poder y vivir a su antojo, pero esa información estaba en libros ocultos, que la iglesia había prohibido para tener a la gente con miedo y sumisa y poder gobernar ella. Las niñas lo escuchaban y pensaban que su pensamiento era lógico y correcto. El hermano de mi abuela había ido a trabajar a la ciudad, a un anticuario. Ella le pidió que le encontrara uno de esos libros ocultos. Lo hizo, los niños (adolescentes ya) juntaron el dinero y lo compraron. Mi abuela lo tenía escondido en la paja del establo, en un sitio especial y lo sacaba cuando se reunían para estudiarlo. Decidieron hacer unos rituales, pero sólo unos pocos, porque les podían ver y era peligroso. Hicieron uno por la noche, bajo la luz de la luna, para liberarse de la opresión y tener claridad de pensamiento. Luego decidieron hacer el ritual del macho cabrío, por el que la inquisición había condenado a muerte a tanta y tanta gente. Pensaban que debía de dar mucho poder, si por él se había perseguido tanto. Las chicas pusieron sangre de la regla en un recipiente y salieron los tres por la noche, llevando al macho cabrío del establo de mi abuela. Allí dijeron las palabras del ritual, mi padre masturbó al animal y se masturbó a sí mismo. Puso el semen del animal y el suyo en un recipiente, junto con la sangre de las chicas. Dijeron más palabras y fueron a besar los testículos del animal uno tras otro, dando así su veneración al gran dios macho cabrío. Mi padre se fue a la ciudad a estudiar y se hizo consejero  de negocios. Se casó con mi abuela, mientras que mi madre se casó con el hermano de mi abuela. Fueron todos a vivir a la ciudad, dedicándose a los negocios y el comercio. Les fue bien económicamente. Mi padre tenía ideales altos, quería cambiar la sociedad, liberarla de la opresión eclesiástica. Se topó con personas con los mismos ideales y pasaban muchas tardes hablando de varios temas. El plan era liberar a la mujer y la sexualidad. Se unió a la logia masónica, que podía llevar a cabo ese plan. Mi madre y abuela fundaron un grupo de mujeres para la liberación de la mujer. Trabajaron mucho en eso y lograron que muchas más mujeres se unieran a ellas. Introdujeron la magia alta y varios rituales de brujería e hicieron incluso rituales sexuales, en estilo de orgias. Cuando su balaj estuvo satisfecho de su trabajo, les dio a los tres sífilis de la que murieron. Y se llevó a sus almas a Agarta, donde nacieron como balajes.
Así pusieron los masones los fundamentos del nuevo orden mundial. El precio de este desliz de mis padres fue carísimo. Su guía los llevó al México del 34 000 a.C. donde los nefilim reinaban abiertamente en este lado de la Tierra. Y fueron el rey y la reina balaj de la zona. Exigían sacrificios humanos porque la carne y la sangre humanas son su plato favorito, ya que han sido creados así (por clonificación). Sus víctimas eran los desobedientes, los que rompían las leyes o causaban algún problema. Los soldados los cogían y los llevaban a los sacerdotes de los reyes nefilim que los mataban y les ofrecían su sangre y carne.
Yo fui destinada desde el nacimiento a ser sacerdotisa de los nefilim en esa época. Aunque no quería, lo  hice para estudiarlos de cerca y encontrar una solución. Había más humanos que querían lo mismo, pero no sabíamos cómo. Hasta que un día que estaba fuera, en una roca, pensando en qué hacer, se me apareció San Miguel y me dijo que los podríamos matar con espadas de cobre, pero que los suyos más tarde nos matarían y que ése sería un sacrificio para terminar con su hegemonía. Y él nos protegería hasta poder organizarnos y matarlos. Así fue, y llegó el día en que nos juntamos con las espadas y terminamos con ellos en el palacio. Acudieron muchos más, nos persiguieron y nos comieron vivos mientras les dábamos con las espadas. Pero nuestro sacrifico empezó a juntar la energía necesaria para que llegaran los Olimpios y los derrotaran a nivel mundial, en 33.000, con la titanomaquia.
Fui a esa vida desde el futuro para crear energía con mi sacrifico y la contribución a la alta causa, ya que mi yo superior estaba agotado, y bloquear a una paralela peligrosa. Muchos otros El hicieron algo parecido por toda la Tierra, haciéndose sacerdotes de los nefilim para acabar con ellos. Tuve que sacrificar a 80 personas hasta poder matar a los reyes nefilim. Les sacaba la sangre con muchos cortes y justo antes de que murieran les arrancaba el corazón. A las mujeres les rompía primero la virginidad para dar poder al rey nefilim y seguía como con los hombres. Dos de esos 80 fueron mis padres, que habían asumido esa misión de alma para bloquear a sus paralelos rey y reina nefilim. Me pusieron en total 57 maldiciones que me persiguieron en muchas vidas futuras. Mis padres también, que desearon que sufriera para siempre y muriera al perder mi virginidad. La primera maldición funcionó para muchas vidas mías, mientras que la segunda sólo en 4, ya que ambos se sacrificaron en 80 vidas nuestras para que yo no muriera. En los universos alternos sí que morí miles de veces perdiendo mi virginidad. A pesar de ello, visto desde el punto de vista de nuestro yo superior y nuestra alma, esos sacrificios valieron la pena, ya que sirvieron para que al final consiguiéramos nuestra noble meta.
Ahora que ha empezado el milenio de la Luz y ya no existen ni pueden existir nefilim durante estos mil años, alguien que hace este ritual no se convertirá en balaj tras la muerte, sino en simple demonio. Pero después del milenio se reencarnará como un balaj.

Los demonios de alto rango, como Samael o Lilith tienen sus propios rituales, pero de interés especial son los de los nefilim, ya que el que hace un ritual en su honor se transforma también en un nefilim tras la muerte, y no en un simple demonio. Ya hemos visto a los bajomej y los malchej y nos quedan los balaj, de cabeza y piernas de macho cabrío. Aquí hay una lista de las características de todas las razas nefilim: http://www.spiritualinsight.gr/es/columna-metafisica-de-koalani/100-los-nefilim-y-los-sacrificios-humanos

Miran, 56 años.


-Alemania, 1477. Él y sus amigos salían todas las tardes a jugar en el campo. Uno de ellos había encontrado un grimorio en la biblioteca de sus abuelos y se lo quitó en secreto. Los niños se intrigaron e interesaron mucho. Habían encontrado un nuevo juguete. Leían los conjuros y la información sobre lo oculto y los comentaban. Llegaron a la conclusión de que estaba prohibido porque con eso se podía obtener mucho poder y los que ya lo tenían no querían que la gente corriente lo descubriera, pues no querían compartir las riquezas asequibles. Así que se pusieron a hacerlos. Hicieron un conjuro para tener éxito y poder utilizando su sangre. Y juraron que no revelarían el secreto a nadie, o si no morirían. También había un conjuro que les hizo reír, pues tenía que participar un macho cabrío. Decidieron hacerlo cuando encontraran un animal que pudieran utilizar sin que nadie sospechara. Crecieron y tuvieron mucho éxito. Miran se hizo comerciante mayorista. Siguieron viéndose para compartir sus experiencias. Uno de ellos había puesto una granja con cultivos y animales. Y tenía un macho cabrío. Así que decidieron hacer el ritual. Era el así llamado sábado (Sabbath) por la inquisición. Se pusieron capas y en un círculo leyeron las palabras secretas, dando su adoración al dios cabrío. Utilizaron los símbolos del conjuro y el uno tras el otro fueron a besar los testículos del macho cabrío. Y después se masturbaron. El primero que terminó fue a masturbar al animal. Recogieron el semen de todos en un recipiente, junto con el del animal y terminaron el ritual con unas palabras más. Después de ese ritual su poder aumentó mucho. Pero en su apogeo, cuando casi toda la ciudad era suya, vino la peste. Y murieron todos, siendo el primero el de la granja.

Sus almas fueron  llevadas a Agarta y Miran y sus amigos nacieron como balajes.


Timoleon, 25 años


-Francia, Burdeos, 1511. Era un chico que vivía en el campo. De adolescente tenía una novia, su vecina. Un verano estaban acostados en un campo, entre el maíz, y ella lo escuchaba hablar sobre el futuro y el mundo. Le dijo que el mundo era injusto porque unos pocos tenían el poder absoluto gracias a conocimientos ocultos. Pensaba que la iglesia se había impuesto de esa manera y había prohibido esos conocimientos llamándolos satánicos, para mantener su poder y dinero. Dijo que en la ciudad podría encontrar libros que contenían esos secretos. Se fue entonces a la ciudad a trabajar. Preguntó por ahí dónde podía encontrar viejos libros y le mandaron a un anticuario. Él le dijo que tenía un libro con secretos, pero que era caro. Timoleon siguió trabajando hasta juntar el dinero necesario. Luego se fue a comprar el libro. Por las tardes, después del trabajo, lo leía. Decidió hacer el ritual dedicado al dios macho cabrío, pues le parecía diferente de los demás y misterioso. Era para adquirir poder, respeto y riquezas. Cuando volvió al campo para pasar las vacaciones de verano, le contó todo a su novia. Le dijo que necesitarían al macho cabrío de su caserío. Lo organizaron y una noche cogieron el animal y se fueron al campo para hacer el ritual. Ella había traído sangre de la regla y él se masturbó. Luego hizo lo mismo al animal, juntaron esos tres elementos en un bol, dijeron el texto del ritual y al final besaron los testículos del macho cabrío. Timoleon volvió a la ciudad y a su trabajo, que era en una tienda. Una noche encontró en un rincón de la calle una bolsa llena de monedas valiosas. La cogió y se fue. Era bastante dinero para poner su propio negocio. Puso una tienda de alimentos, importando parte de ellos  del caserío y comprando otros. En ellos estaba incluido el queso de las ovejas del caserío, las que se apareaban con el macho cabrío. Su novia fue a trabajar con él. Se casaron, tuvieron hijos y muchos clientes fieles.  Un día se enfermó uno de sus hijos. Los médicos no pudieron curarlo y murió. Ya habían muerto varios de sus clientes. Parecía una epidemia de una dolencia del estómago. Más tarde les pasó lo mismo a sus demás hijos, luego a su mujer y al final a él mismo. El balaj eligió esa manera de llevarse a todos los que comían los productos hechos con ADN sucio, el del macho cabrío del ritual (tenían un segundo acuerdo, ya que vendían ese producto espiritualmente contaminado). Y se llevó el alma de la pareja a Agarta donde nacieron como balajes.


Jorge, 48


-Alemania, 1517. Era un niño vivo y ambicioso y andaba por el pueblo de recados para ganar unas monedas. Cuando creció se fue al colegio a estudiar ingeniería. Allí tuvo unos amigos que también eran ambiciosos. Sabían que en los libros ocultos había secretos útiles. Consiguieron uno y lo estudiaron. Decidieron hacer el hechizo del macho cabrío, porque era el más cómodo, y no hacía falta matar a nadie. El uno consiguió un macho cabrío y una noche los otros dos se fueron adonde él, fuera de la ciudad, a hacerlo. Masturbaron al animal, a sí mismos, dijeron las palabras de dedicación al gran dios-macho cabrío y besaron el trasero del animal. Y él les dio una vida exitosa y con mucho dinero. Cada uno se impuso en una ciudad y a menudo viajaban a una de ellas para verse. Yorgos se casó, tuvo hijos y amantes. Cuando llegó a la cumbre de su éxito profesional, le dio sífilis y murió, con dolores horribles. El nefilim balaj se llevó a su alma y volvió a nacer como balaj.


Mi abuela, mi madre y mi padre


-Francia, París, 1840. Mi madre y mi padre eran hermanos y vivían en el campo. Mi abuela vivía cerca de ellos y eran amigos. Jugaban a menudo fuera, explorando. Mi padre era bueno en arreglar cosas y encontrar soluciones prácticas. A medida de que crecían, él analizaba profundamente la sociedad, religión y cultura y  criticaba la opresión impuesta por la religión. Para él estaba claro que la posición de la mujer y la sexualidad nunca cambiarían si la religión no desaparecía, ya que todos los prejuicios se debían a ella. Decía también que se podía adquirir poder y vivir a su antojo, pero esa información estaba en libros ocultos, que la iglesia había prohibido para tener a la gente con miedo y sumisa y poder gobernar ella. Las niñas lo escuchaban y pensaban que su pensamiento era lógico y correcto. El hermano de mi abuela había ido a trabajar a la ciudad, a un anticuario. Ella le pidió que le encontrara uno de esos libros ocultos. Lo hizo, los niños (adolescentes ya) juntaron el dinero y lo compraron. Mi abuela lo tenía escondido en la paja del establo, en un sitio especial y lo sacaba cuando se reunían para estudiarlo. Decidieron hacer unos rituales, pero sólo unos pocos, porque les podían ver y era peligroso. Hicieron uno por la noche, bajo la luz de la luna, para liberarse de la opresión y tener claridad de pensamiento. Luego decidieron hacer el ritual del macho cabrío, por el que la inquisición había condenado a muerte a tanta y tanta gente. Pensaban que debía de dar mucho poder, si por él se había perseguido tanto. Las chicas pusieron sangre de la regla en un recipiente y salieron los tres por la noche, llevando al macho cabrío del establo de mi abuela. Allí dijeron las palabras del ritual, mi padre masturbó al animal y se masturbó a sí mismo. Puso el semen del animal y el suyo en un recipiente, junto con la sangre de las chicas. Dijeron más palabras y fueron a besar los testículos del animal uno tras otro, dando así su veneración al gran dios macho cabrío. Mi padre se fue a la ciudad a estudiar y se hizo consejero  de negocios. Se casó con mi abuela, mientras que mi madre se casó con el hermano de mi abuela. Fueron todos a vivir a la ciudad, dedicándose a los negocios y el comercio. Les fue bien económicamente. Mi padre tenía ideales altos, quería cambiar la sociedad, liberarla de la opresión eclesiástica. Se topó con personas con los mismos ideales y pasaban muchas tardes hablando de varios temas. El plan era liberar a la mujer y la sexualidad. Se unió a la logia masónica, que podía llevar a cabo ese plan. Mi madre y abuela fundaron un grupo de mujeres para la liberación de la mujer. Trabajaron mucho en eso y lograron que muchas más mujeres se unieran a ellas. Introdujeron la magia alta y varios rituales de brujería e hicieron incluso rituales sexuales, en estilo de orgias. Cuando su balaj estuvo satisfecho de su trabajo, les dio a los tres sífilis de la que murieron. Y se llevó a sus almas a Agarta, donde nacieron como balajes.


Así pusieron los masones los fundamentos del nuevo orden mundial. El precio de este desliz de mis padres fue carísimo. Su guía los llevó al México del 34 000 a.C. donde los nefilim reinaban abiertamente en este lado de la Tierra. Y fueron el rey y la reina balaj de la zona. Exigían sacrificios humanos porque la carne y la sangre humanas son su plato favorito, ya que han sido creados así (por clonificación). Sus víctimas eran los desobedientes, los que rompían las leyes o causaban algún problema. Los soldados los cogían y los llevaban a los sacerdotes de los reyes nefilim que los mataban y les ofrecían su sangre y carne.


Yo fui destinada desde el nacimiento a ser sacerdotisa de los nefilim en esa época. Aunque no quería, lo  hice para estudiarlos de cerca y encontrar una solución. Había más humanos que querían lo mismo, pero no sabíamos cómo. Hasta que un día que estaba fuera, en una roca, pensando en qué hacer, se me apareció San Miguel y me dijo que los podríamos matar con espadas de cobre, pero que los suyos más tarde nos matarían y que ése sería un sacrificio para terminar con su hegemonía. Y él nos protegería hasta poder organizarnos y matarlos. Así fue, y llegó el día en que nos juntamos con las espadas y terminamos con ellos en el palacio. Acudieron muchos más, nos persiguieron y nos comieron vivos mientras les dábamos con las espadas. Pero nuestro sacrifico empezó a juntar la energía necesaria para que llegaran los Olimpios y los derrotaran a nivel mundial, en 33.000, con la titanomaquia.


Fui a esa vida desde el futuro para crear energía con mi sacrifico y la contribución a la alta causa, ya que mi yo superior estaba agotado, y bloquear a una paralela peligrosa. Muchos otros El hicieron algo parecido por toda la Tierra, haciéndose sacerdotes de los nefilim para acabar con ellos. Tuve que sacrificar a 80 personas hasta poder matar a los reyes nefilim. Les sacaba la sangre con muchos cortes y justo antes de que murieran les arrancaba el corazón. A las mujeres les rompía primero la virginidad para dar poder al rey nefilim y seguía como con los hombres. Dos de esos 80 fueron mis padres, que habían asumido esa misión de alma para bloquear a sus paralelos rey y reina nefilim. Me pusieron en total 57 maldiciones que me persiguieron en muchas vidas futuras. Mis padres también, que desearon que sufriera para siempre y muriera al perder mi virginidad. La primera maldición funcionó para muchas vidas mías, mientras que la segunda sólo en 4, ya que ambos se sacrificaron en 80 vidas nuestras para que yo no muriera. En los universos alternos sí que morí miles de veces perdiendo mi virginidad. A pesar de ello, visto desde el punto de vista de nuestro yo superior y nuestra alma, esos sacrificios valieron la pena, ya que sirvieron para que al final consiguiéramos nuestra noble meta.


Ahora que ha empezado el milenio de la Luz y ya no existen ni pueden existir nefilim durante estos mil años, alguien que hace este ritual no se convertirá en balaj tras la muerte, sino en simple demonio. Pero después del milenio se reencarnará como un balaj.