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Hipnosis y desarrollo personal


¿Qué es la hipnosis?


Aunque la palabra “hipnosis” tiene su origen en el griego “hypnos” que significa sueño, cuando estamos bajo hipnosis no estamos dormidos, todo lo contrario, estamos en un estado de aguda lucidez y concentración. En la hipnosis se forman ondas cerebrales alfa, que tienen una frecuencia más baja que las ondas beta, presentes cuando estamos totalmente despiertos. Las ondas alfa tienen un alcance de 7 a 14 ciclos por segundo y nos sintonizan con nuestras habilidades intuitivas. Algunas personas pueden alcanzar frecuencias aún más bajas, las llamadas zeta (entre los 4 y los 7 ciclos). Esas personas llegan a un estado de hipnosis muy profunda en la que pierden conciencia de su entorno. Sin embargo, no es necesario que lleguemos a ese nivel para poder dar con la información que buscamos.


La hipnosis fue utilizada en la Grecia clásica para conocerse a sí mismo y para curarse. De ahí la frase “conócete a ti mismo” del oráculo de Delfi. En los años más recientes, el pionero fue Anton Mesmer. En el siglo XVIII reanimó esta vieja técnica e hizo innumerables curaciones psicológicas y psicosomáticas. Este fenómeno fue llamado mesmerismo o magnetismo. No pudo explicar muy bien cómo funcionaba la hipnosis y la atribuyó a alguna clase de “magnetismo animal” que poseen los humanos. Los científicos de la época no lo tomaban a serio -aunque varios siguieron en sus huellas- y la hipnosis se quedó en la sombra hasta el siglo XX cuando surgieron los hipnotistas modernos.


Con la hipnosis podemos conseguir lo siguiente:


-Superar un problema físico, si es que su origen es psicosomático.

-Descubrir cosas que ignoramos, siempre y cuando nuestros guías nos lo permitan.

-Explorar vidas pasadas, empezando por la que más nos afecta.

-Proyectarnos hacia el futuro, sea en esta vida o en una próxima.

-Comunicarnos con nuestros guías espirituales o nuestra yo superior (o supraconsciente) y descubrir las razones kármicas de nuestras experiencias.

-Explorar las relaciones con nuestros seres queridos y la fuente de nuestros problemas con ellos.

-Averiguar quién está en nuestro grupo de almas, es decir con quién nos encarnamos una y otra vez.

-Saber quién es nuestra alma gemela y en qué nivel espiritual estamos.

-Hablar con un querido fallecido, dentro de lo posible (si no ha sido demasiado reciente, si no está  bajo terapia, si no han pasado demasiados años y está con otro proyecto, etc).

-Ayudar a un querido fallecido que se ha quedado en el bajo plano astral a entrar en la luz.

-Desarrollarnos con los ejercicios, regresiones y sugerencias adecuados, superando sentimientos negativos y adicciones.

-Superar fobias y bloqueos.

-Saber si tenemos algún tipo de energía o entidad negativa que nos bloquea y afecta  y en tal caso removerla (preferiblemente mediante mi colaborador).

-Romper brujería y maldiciones (preferiblemente mediante mi colaborador).

-Recuperar los fragmentos de nuestro cuerpo astral que hemos perdido en algún choque emocional (recuperación del alma).

-Programarnos para obtener el mejor futuro posible.

-Hacer la mayor parte de lo mencionado arriba por otra persona que no puede o no quiere hacerlo ella misma. Sin embargo los resultados no serán igual de espectaculares como si la persona se involucrara en su terapia.


Todavía hay mucha gente que le tiene miedo a la hipnosis. Esto es debido a que tengamos pocas imágenes de este procedimiento y éstas sean en su mayoría negativas. Tal vez hayamos visto algún hipnotista que actúa haciendo ladrar a la gente y otras cosas tontas que le ordena. O a lo mejor hemos visto alguna película o programa televisivo de los años setenta, durante la guerra fría, en los que la hipnosis se utilizaba para hacer de la gente marionetas obedientes bajo las órdenes de los espías. Sin embargo, la hipnosis es sumamente beneficiosa si se usa para desarrollarse y curarse. Y lo más importante es que no existe absolutamente ningún peligro ,a no ser que alguien sea cardíaco. Para el caso de que alguien lo sea sin saberlo no guío nunca al cliente al momento de su muerte. De ver su muerte u otro acontecimiento traumático en un instante imprevisible les doy la instrucción de verlo como observadores, sin temor o dolor. Otro posible peligro existe si el hipnotista no tiene los conocimientos adecuados. Por eso hay que consultar a un hipnoterapeuta licenciado.


Las sesiones duran un par de horas, después de una charla de una hora aproximadamente. Después de las dos horas se empieza en general a cansarse y es mejor terminar. En casos difíciles y si el cliente aguanta sí que se sobrepasa este límite. Será útil escribir los temas a los que deseas  una respuesta. Es mejor no venir deprimido, angustiado o enfermo, ya que será difícil concentrarte. No hay razón para tener miedo, puesto que los estados de conciencia alterada son un fenómeno cotidiano. Cuando leemos un libro en el que estamos sumergidos, cuando vemos una película y olvidamos dónde estamos, cuando nos acostamos y nos relajamos, cuando pensamos en un momento feliz de nuestro pasado, nos encontramos en un ligero estado hipnótico. Lo único que debes hacer es relajarte, librarte de pensamientos irrelevantes y seguir mis instrucciones. No se trata de esforzarse a entrar en este estado, sino de dejarse llevar. El mayor error es preocuparse constantemente de lograrlo o no. Esta preocupación impedirá el proceso. Los que hayan practicado el yoga, la meditación o la visualización encontrarán la hipnosis familiar. Otros factores que puedan dificultar el proceso son una carencia total de imaginación y una sobredosis de lógica. Otros encuentran que tienen el tercer ojo cerrado y por eso no pueden percibir nada. En estos casos es mejor hacer la sesión con mi colaborador, que puede ayudarles más tarde a abrir su tercer ojo.


Utilizo una grabación especial que induce olas alfa y theta en mis clientes. Las sesiones se graban en un CD de datos o se envían electrónicamente por enlace.


No hay por qué creer en los fenómenos metafísicos para curarse. O sea que incluso si no crees en la reencarnación, si tienes una fobia o sufres de remordimientos falsos que tienen su origen en una vida pasada, si ves el acontecimiento superarás el trauma. Lo mismo vale para la liberación de entidades. La llave suele ser el perdón hacia los que nos han perjudicado o hacia nosotros mismos. En cuanto logramos perdonar, nos liberamos. Esto es muy importante en casos de entidades apegadas de vidas pasadas, brujería o maldiciones. La entidad se irá, creamos en su existencia o no.


Una sesión suele ser suficiente para hacer el trabajo fundamental para superar fobias, sentimientos negativos o bloqueos. El cliente recibe unos ejercicios de meditación que han de realizarse a diario y un CD con sugerencias para escuchar. Si después de un período sigue teniendo residuos del problema, o si la primera sesión se dedica a una liberación y hay más trabajo que hacer, se programa una segunda sesión. Si se trata de un caso complicado con muchas entidades, ataques de extraterrestres, implantes alienígenas y problemas emocionales muy serios, se necesitan más sesiones. A veces mantengo un contacto seguido durante meses. Pero en ningún caso es necesario tener sesiones regulares durante meses o años, como con los psicólogos. La psicología tal vez  ayude a la gente a que ponga sus pensamientos en orden y comprenda sus reacciones mejor, pero no puede disolver la raíz del problema. En la hipnoterapia y la liberación espiritual la curación y el conocimiento de sí mismo son prácticamente inmediatos. La curación ocurre experimentando el suceso que causó el trauma. La información hasta entonces subconsciente llega a ser consciente, y puede ser trasmutada. El subconsciente empieza a cooperar con la conciencia en vez de combatirla. Además, el conocimiento de las leyes espirituales ayuda a tener claro qué conducta o sentimiento nos sirve y cuál no. El hipnoterapeuta ayuda al cliente a ser clarividente y percibir lo que necesita para curarse –y el subconsciente de cada uno sabe muy bien qué es eso. En realidad, todo es autoterapia. El hipnoterapeuta es sin más un guía y un maestro. Eso no quiere decir que el trabajo del terapeuta sea fácil. Tiene que estar atento a cualquier reacción del cliente o de la entidad con la que habla y encontrar constantemente preguntas o argumentos inteligentes y pertinentes. La verdad es que después de sesiones difíciles tengo dolor de cabeza.


Los hipnoterapeutas clínicos tienen un sistema diferente basado en sugerencias. Sugieren al cliente que crea y siga sus sugerencias, p.ej. que sienta serenidad, que esté libre del tabaco, de la alergia, etc. No obstante, en algunos casos, como cuando existen metas incompatibles o beneficios en mantener la vieja situación, hay autosabotaje y este sistema no funciona como debería. Además, no existe sugerencia que pueda alejar una entidad descarnada o que pare su influencia nefasta. Tampoco pueden las sugerencias borrar los traumas de vidas pasadas. E incluso si el problema parece desaparecer, es una ilusión, ya que pronto aparecerá otro o el mismo de otra forma. La hipnoterapia clínica cura los hábitos y los síntomas, no la enfermedad. Tras una gran mayoría de casos se esconden razones metafísicas, y la gente en general no tiene la menor sospecha. Suelen consultarme por algo menor, mientras el verdadero problema es otro. Están acostumbrados a tener problemas y obstáculos o a sentirse de cierta manera y creen que eso es normal. En fin, prefiero mostrar a la gente cómo atender a su propio bienestar espiritual que usar un método mecánico en el que estén pasivos. Sí que doy sugerencias al final de la sesión, pero si no se va a la fuente del problema, las sugerencias tendrán un efecto limitado. Por otro lado hay que tener cuidado con los hipnotistas, pues existen los que tienen por motivación primordial el dinero y piden más de lo que valen sus servicios. Entre ellos hay incluso los que carecen de ética y usan sus conocimientos para sugerir a los clientes que los sigan consultando. He oído hasta de casos en  que los clientes se convirtieron en robots neuróticos. Si estás en la duda sobre un terapeuta, pide una grabación de la sesión y aun mejor, vete con un amigo.


Un buen vidente puede hacer mucho de lo que se hace en una sesión de hipnoterapia (información sobre vidas pasadas, conocimiento de sí mismo, contacto con espíritus de fallecidos, información sobre el futuro, liberación espiritual), pero tal vez no sintamos la misma seguridad de que la información sea verdadera. Además, no experimentamos la vida pasada y por consiguiente no superamos tan fácilmente los traumas pasados. Pero también con los videntes hay que tener mucho cuidado. La mayoría te dirán que pueden romper brujería o una maldición o encontrarte tus vidas pasadas, pero escasos lo logran. Y lo que es peor, te piden una fortuna.  Pero también hay que saber que casi todos sienten que las impresiones que han tenido bajo hipnosis fueron su imaginación. En muy pocos casos la información obtenida es tan exacta y reciente que se pueda controlar en los registros históricos. La duda es normal, pero lo que vemos no son cosas al azar. Lo vemos por algo, y en los casos en que no es real, es exactamente lo que necesitamos para superar nuestros sentimientos negativos. Cuando hay entidades malignas es otra historia, ya que ésas nos pueden engañar. Pero por útil que sea la hipnoterapia, para desarrollarse espiritualmente y conseguir serenidad hay que trabajar sobre sí mismo. Las cosas no pueden cambiar de la noche a la mañana sin esfuerzo personal. Mi colaborador puede conseguir la información sobre tus vidas pasadas de nuestro guía espiritual, si no deseas hacerlo tú.


¿Puede todo el mundo ser hipnotizado? La respuesta es casi. La mayoría llega a un ligero estado hipnótico, pero existen excepciones. Algunos fueron programados en una vida pasada a no hipnotizarse para impedir que revelaran secretos meticulosamente guardados. También pueden haber sido programados o recibido un lavado de cerebro en esta vida. En el sector militar y en los servicios de inteligencia eso es algo corriente. El método de desprogramación no ha sido desarrollado todavía. Un temor muy profundo que originó en una vida pasada también puede bloquear a algunas personas. Pero esas personas no buscarían la hipnoterapia, ya que el miedo sería una barrera.


Una vez  hipnotizado, ¿puede todo el mundo ver una vida pasada o percibir a su guía espiritual? La respuesta es no, ya que además de los bloqueos ya mencionados la presencia de una entidad descarnada a menudo  impide a la mayoría ver más que oscuridad. Estas entidades pueden ser formas pensamiento, parásitos astrales, extraterrestres, almas de humanos o animales fallecidos, fragmentos de almas de personas vivas, cuerdas umbilicales, demonios y elementales  entre otros. Yo diría que más de la mitad de la gente tiene algún tipo de entidad. En el caso de entidades malignas,  a veces le dejan a uno percibir cosas, pero le muestran información falsa para no ser descubiertas. En casos de presencia de almas atadas a la tierra, el cliente ve la vida o las vidas de ésas, y no la suya. Otros ven una niebla o les dan dolores por el cuerpo, o una sensación fría o caliente, o sienten ahogarse. Si pueden recibir información, sigo adelante con la liberación y después de la sesión mi guía averigua si la información fue correcta. Si no consiguen bastante información interrumpimos la sesión y programamos otra con mi colaborador. Si deseas saber de antemano si tienes una entidad puedes consultarnos y de ser así podemos realizar una sesión con mi colaborador. Después de la desposesión se pueden hacer todas las regresiones que uno quiera.


¿Se puede hipnotizar a alguien contra su voluntad para hacer cosas que normalmente no haría? Hasta cierto punto, sí. Un especialista puede, en efecto, hasta a distancia, hacer que alguien haga cosas que de lo contrario no haría, siempre y cuando éstas no estén en conflicto con sus valores morales o religiosos o no constituyan una amenaza para su salud. El margen que queda es bastante amplio y se aprovecha  con frecuencia.  Los hipnotistas que dicen que esto no es posible mienten o desconocen las técnicas. Existen muchos métodos para hacerle a la gente un lavado de cerebro, entre otras la transmisión de frecuencias especiales mediante aparatos eléctricos. Si se combina el hipnotismo con la magia negra se puede  convertir a una persona prácticamente en un robot. Es muy difícil invertir esta influencia, lleva tiempo y la víctima no lo desea, ya que no se da cuenta de ella. La hipnosis es una herramienta muy potente que se puede usar para bien y para mal. Depende de nosotros de utilizarla para ayudar a la humanidad. El que use las herramientas espirituales como el hipnotismo o la magia para intervenir en la libre voluntad de los demás  carga con karma negativo que tendrá que ser equilibrado en el futuro, en esta vida o en una próxima. La libre voluntad de cada uno debe ser respetada, ya que siempre existe una buena razón por la que nuestro yo superior nos empuja hacia una decisión. Esta decisión es la correcta para nuestro desarrollo espiritual, a pesar de que tal vez no lo parezca. Sólo si se descubre influencia maligna se debería intervenir. Y esto hay que hacerlo correctamente,  no haciendo más brujería. También hay que tener cuidado cuando participa en grupos espirituales, cursillos o canalizamientos, ya que varios clientes míos cogieron allí una entidad, perdieron trozos de su alma o perdieron su dinero. Todo no es lo que parece.


Hay gente que me pregunta si hago sugerencias hipnóticas a distancia para cambiar la opinión o el comportamiento de otra persona. Está claro que no lo hago, pero hay muchos hipnotistas y parapsicólogos que lo hacen. El dinero que piden es exorbitante y los resultados dudosos. Y esto acarrea mal karma. Lo correcto es pedirle consejo al guía espiritual. En cuanto a los que preguntan cosas sobre otra persona hay que decir que no siempre logramos una respuesta a eso. Tampoco se nos da una respuesta a cosas propias, si saberlas no está en nuestro beneficio. Para finalizar, la hipnosis no es el suero de la verdad. Los que quieran que su pareja sea hipnotizada para saber si les es infiel deben saber que ésta puede fingir. Lo mejor es que estas personas sean hipnotizadas, y tal vez su guía les diga. O tal vez no, pero si tienen tan poca confianza les servirá averiguar de dónde proviene.


Otro servicio que no ofrecemos es localizar personas u objetos perdidos, ya que eso no está en las responsabilidades de nuestro guía. Pero vosotros estáis libres de buscar todo lo queráis en vuestra sesión de hipnosis.