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Los niveles de crecimiento espiritual

 

 

El primer investigador en la historia moderna que ha investigado el tiempo que pasamos entre vidas es Michael Newton. Gracias a las impresiones de cientos de clientes bajo hipnosis, registró la existencia de 7 niveles básicos de crecimiento espiritual. Éstos eran ya conocidos por otras fuentes, como el hinduismo y la teosofía. Se trata de un crecimiento en frecuencia. Cuanto más débil es el alma, más baja es la frecuencia. Cuanto más fuerte es el alma, más alta es la frecuencia. A medida de que actuamos con amor desinteresado, perdonándonos  a nosotros mismos y a los demás, con modestia y valor, con abnegación y fuerza, crecemos. Si no, estamos estables y tenemos que repetir la prueba. Cuando combatimos el mal y la oscuridad y no nos aferrarnos a las cosas mundanas también crecemos considerablemente.
En mi trabajo con la hipnosis y los canalizamientos he tenido experiencias similares. Las almas que se encarnan por primera vez, como plantas, están entre cero y uno. La velocidad de su crecimiento depende de sus sacrificios y de si mueren con un acuerdo o no. Un acuerdo con las fuerzas oscuras se hace fácilmente cuando alguien se aferra a este mundo y pide cosas mundanas, o cede al miedo. En el caso de una planta, ser bella, alta y fuerte es un ejemplo típico. Si aprueban la prueba llegan a encarnar como animales. Si ellos también mueren sin acuerdo, se encarnan como humanos. Si en cambio mueren con un acuerdo, nacerán de nuevo como animales hasta que lo hagan bien.
A partir del cuarto nivel, se puede ayudar como asistente guía, guardia, maestro, terapeuta, consejero, etc., en el plano espiritual. Ningún alma tiene por qué encarnarse, pero de hacerlo el crecimiento es mucho más rápido. La mayor parte de mis clientes se encuentran por encima del nivel 6. Desde luego esto no es representativo de toda la población, ya que las almas más avanzadas suelen ser las que más buscan desarrollarse.
La “noche oscura del alma” es un procedimiento de crecimiento intenso e inmersión en el que conseguimos unos niveles altos de conciencia espiritual mediante pruebas, resistencia y dolor. Cuanto  antes dejemos de resistir sintiendo rabia, odio, temor u otros sentimientos negativos, más rápido conseguiremos nuestra meta. Si después de morir nuestra alma se queda en el bajo terreno astral nuestro yo superior mandará otra porción (alma) a que se encarne y crezca. Este procedimiento sigue hasta que todas las almas perdidas de un yo superior vuelvan a la Luz o bien se queden todas en el bajo terreno astral. Un alma que se ha quedado en la oscuridad se puede encarnar colaborando con las fuerzas de la oscuridad. Ésos son los así llamados “ rojos”. En teoría, cuanto más suba de nivel un alma roja, más baja el alma luminosa encarnada de su yo superior. Y digo en teoría, porque para no bajar, los luminosos hacen sacrificios sufriendo enfermedades, accidentes, etc.  Si toda la energía de un yo superior se ha agotado porque se ha quedado en la oscuridad, se encarna a menudo otra alma (en general del mismo grupo) para ayudarlo a salir de ese estado. Otra posibilidad es que una de las almas oscuras se  apegue a una persona que irá a un terapeuta que la ayude a ir a la luz. Si queda muy poca energía en el yo superior, se encarna de nuevo como animal. Cuanto más daño hace un alma en el ba¡o terreno astral más sube en la escala inversa, la oscura. Algunos ejemplos: Baal estaba al -56, el seraf caído está al -66 y Saturno (Jehová, Yajvé, Alá) al -86. San Miguel está a +510 y el Guerrero de Dios a +420. Samael y Lilith, después de ser atados para mil años, estuvieron al -53 y al -55 respectivamente. Antes de eso Samael estaba al -131 y Lilith al -132. Baal y Saturno han muerto en el Armagedón astral y su espíritu está ahora en la Luz. Durante el Armagedón fueron descubiertas innumerables entidades oscuras de niveles alucinantes, como menos muchos millones o incluso más.
El octavo nivel corresponde en tamaño a los siete niveles anteriores juntos. El noveno es el doble del octavo y el décimo es diez veces el noveno. Más allá del décimo sigue habiendo desarrollo y se mide como nivel undécimo, duodécimo, etc. Para salir del ciclo de encarnaciones debemos alcanzar el nivel 10, limpiar nuestro karma y morir sin acuerdo (o romperlo después de la muerte).
Cada nivel tiene un color correspondiente, que es el mismo que el del chakra:
Primer nivel: Rojo
Segundo nivel: Naranja
Tercer nivel: Amarillo
Cuarto nivel: Verde
Quinto nivel: Azul
Sexto nivel: Índigo
Séptimo nivel: Morado
Octavo nivel: Blanco
Noveno nivel: Plateado
Décimo nivel: Dorado
Estos colores corresponden a la vibración del alma y no se deben confundir con los colores del aura. El aura refleja nuestro estado de ánimo y va cambiando continuamente.
Existe otra escala de niveles, la que mide la vibración espiritual de nuestra vida, según estudios del dr David Hawkins. Esta escala corresponde a nuestra conciencia, nuestra emoción predominante, nuestra actitud ante la vida y nuestro comportamiento. Esta vibración puede cambiar en cualquier momento del 500, que es el nivel en el que vibra el amor, al 30, que es el sentimiento de culpabilidad, si es que pasamos por cierta fase. Aquí están los niveles y sentimientos/actitudes:
700-1000 Iluminación
600 Felicidad
540 Alegría, serenidad
500 Amor
400 Razón
350 Perdón, aceptación, piedad
310 Esperanza, optimismo
250 Confianza
207 Integridad
200 Valor (el límite de los sentimientos positivos)
175 Orgullo, indiferencia, desdén
150 Odio, ira, agresión, venganza
125 Deseo, anhelo, concupiscencia, esclavización, negación
100 Ansiedad, temor, retraimiento, castigo
75 Remordimiento, dolor, abatimiento, desprecio
50 Apatía, renuncia, condenación, desesperanza
30 Culpabilidad, afán de venganza, mal, destrucción
20 Vergüenza, miseria, humillación, eliminación
Algunas correspondencias serán una sorpresa. Uno esperaría que el odio fuera el sentimiento más bajo, pero no es así. Cuando odiamos, poseemos cierta fuerza. Pero cuando sentimos vergüenza, renunciamos a nuestra fuerza. De allí que la vergüenza sea el nivel de conciencia más bajo al que se pueda llegar.

 


El primer investigador en la historia moderna que ha investigado el tiempo que pasamos entre vidas es Michael Newton. Gracias a las impresiones de cientos de clientes bajo hipnosis, registró la existencia de 7 niveles básicos de crecimiento espiritual. Éstos eran ya conocidos por otras fuentes, como el hinduismo y la teosofía. Se trata de un crecimiento en frecuencia. Cuanto más débil es el alma, más baja es la frecuencia. Cuanto más fuerte es el alma, más alta es la frecuencia. A medida de que actuamos con amor desinteresado, perdonándonos  a nosotros mismos y a los demás, con modestia y valor, con abnegación y fuerza, crecemos. Si no, estamos estables y tenemos que repetir la prueba. Cuando combatimos el mal y la oscuridad y no nos aferrarnos a las cosas mundanas también crecemos considerablemente.


En mi trabajo con la hipnosis y los canalizamientos he tenido experiencias similares. Las almas que se encarnan por primera vez, como plantas, están entre cero y uno. La velocidad de su crecimiento depende de sus sacrificios y de si mueren con un acuerdo o no. Un acuerdo con las fuerzas oscuras se hace fácilmente cuando alguien se aferra a este mundo y pide cosas mundanas, o cede al miedo. En el caso de una planta, ser bella, alta y fuerte es un ejemplo típico. Si aprueban la prueba llegan a encarnar como animales. Si ellos también mueren sin acuerdo, se encarnan como humanos. Si en cambio mueren con un acuerdo, nacerán de nuevo como animales hasta que lo hagan bien.


A partir del cuarto nivel, se puede ayudar como asistente guía, guardia, maestro, terapeuta, consejero, etc., en el plano espiritual. Ningún alma tiene por qué encarnarse, pero de hacerlo el crecimiento es mucho más rápido. La mayor parte de mis clientes se encuentran por encima del nivel 6. Desde luego esto no es representativo de toda la población, ya que las almas más avanzadas suelen ser las que más buscan desarrollarse.


La “noche oscura del alma” es un procedimiento de crecimiento intenso e inmersión en el que conseguimos unos niveles altos de conciencia espiritual mediante pruebas, resistencia y dolor. Cuanto  antes dejemos de resistir sintiendo rabia, odio, temor u otros sentimientos negativos, más rápido conseguiremos nuestra meta. Si después de morir nuestra alma se queda en el bajo terreno astral nuestro yo superior mandará otra porción (alma) a que se encarne y crezca. Este procedimiento sigue hasta que todas las almas perdidas de un yo superior vuelvan a la Luz o bien se queden todas en el bajo terreno astral. Un alma que se ha quedado en la oscuridad se puede encarnar colaborando con las fuerzas de la oscuridad. Ésos son los así llamados “ rojos”. En teoría, cuanto más suba de nivel un alma roja, más baja el alma luminosa encarnada de su yo superior. Y digo en teoría, porque para no bajar, los luminosos hacen sacrificios sufriendo enfermedades, accidentes, etc.  Si toda la energía de un yo superior se ha agotado porque se ha quedado en la oscuridad, se encarna a menudo otra alma (en general del mismo grupo) para ayudarlo a salir de ese estado. Otra posibilidad es que una de las almas oscuras se  apegue a una persona que irá a un terapeuta que la ayude a ir a la luz. Si queda muy poca energía en el yo superior, se encarna de nuevo como animal. Cuanto más daño hace un alma en el ba¡o terreno astral más sube en la escala inversa, la oscura. Algunos ejemplos: Baal estaba al -56, el seraf caído está al -66 y Saturno (Jehová, Yajvé, Alá) al -86. San Miguel está a +510 y el Guerrero de Dios a +420. Samael y Lilith, después de ser atados para mil años, estuvieron al -53 y al -55 respectivamente. Antes de eso Samael estaba al -131 y Lilith al -132. Baal y Saturno han muerto en el Armagedón astral y su espíritu está ahora en la Luz. Durante el Armagedón fueron descubiertas innumerables entidades oscuras de niveles alucinantes, como menos muchos millones o incluso más.


El octavo nivel corresponde en tamaño a los siete niveles anteriores juntos. El noveno es el doble del octavo y el décimo es diez veces el noveno. Más allá del décimo sigue habiendo desarrollo y se mide como nivel undécimo, duodécimo, etc. Para salir del ciclo de encarnaciones debemos alcanzar el nivel 10, limpiar nuestro karma y morir sin acuerdo (o romperlo después de la muerte).


Cada nivel tiene un color correspondiente, que es el mismo que el del chakra. Después del nivel 10 el color equivale a una frecuencia que no se percibe con la vista humana.

Primer nivel: Rojo

Segundo nivel: Naranja

Tercer nivel: Amarillo

Cuarto nivel: Verde

Quinto nivel: Azul

Sexto nivel: Índigo

Séptimo nivel: Morado

Octavo nivel: Blanco

Noveno nivel: Plateado

Décimo nivel: Dorado


Estos colores corresponden a la vibración del alma y no se deben confundir con los colores del aura. El aura refleja nuestro estado de ánimo y va cambiando continuamente.


Existe otra escala de niveles, la que mide la vibración espiritual de nuestra vida, según estudios del dr David Hawkins. Esta escala corresponde a nuestra conciencia, nuestra emoción predominante, nuestra actitud ante la vida y nuestro comportamiento. Esta vibración puede cambiar en cualquier momento del 500, que es el nivel en el que vibra el amor, al 30, que es el sentimiento de culpabilidad, si es que pasamos por cierta fase. Aquí están los niveles y sentimientos/actitudes:


700-1000 Iluminación

600 Felicidad

540 Alegría, serenidad

500 Amor

400 Razón

350 Perdón, aceptación, piedad

310 Esperanza, optimismo

250 Confianza

207 Integridad

200 Valor (el límite de los sentimientos positivos)

175 Orgullo, indiferencia, desdén

150 Odio, ira, agresión, venganza

125 Deseo, anhelo, concupiscencia, esclavización, negación

100 Ansiedad, temor, retraimiento, castigo

75 Remordimiento, dolor, abatimiento, desprecio

50 Apatía, renuncia, condenación, desesperanza

30 Culpabilidad, afán de venganza, mal, destrucción

20 Vergüenza, miseria, humillación, eliminación


Algunas correspondencias serán una sorpresa. Uno esperaría que el odio fuera el sentimiento más bajo, pero no es así. Cuando odiamos, poseemos cierta fuerza. Pero cuando sentimos vergüenza, renunciamos a nuestra fuerza. De allí que la vergüenza sea el nivel de conciencia más bajo al que se pueda llegar.