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Reencarnación

La reencarnación es el descenso del alma al mundo material en el que se viste de un cuerpo etérico y físico. Mientras estamos en el plano espiritual nos acordamos de nuestras vidas pasadas y las estudiamos. Pero después de encarnarnos nos olvidamos de ellas. Tenemos que pasar por pruebas que nos permitan llegar a ser mejores y más fuertes. De conocer nuestras vidas pasadas y futuras esas pruebas ya dejarían de serlo y no creceríamos. Además, el peso de todas esas memorias sería demasiado para nuestra vida cotidiana. De hecho, las lentas vibraciones de este mundo no permiten que nos acordemos de nuestra vida en el mundo espiritual.


La mayoría de las religiones como el hinduismo, el budismo o las religiones amerindias creen en la reencarnación. Al principio también el judaísmo y el cristianismo creían en ella. Existen pruebas históricas a través de estudios de las escrituras y de las sociedades secretas, de canalizamientos, de la hipnosis y los médiums de que Jesucristo habló varias veces de la reencarnación, pero aquellos textos fueron cambiados o destruidos por los traductores y copiadores de las escrituras. Los primeros cristianos tuvieron una sólida creencia en la reencarnación, pero el emperador Justiniano, apoyado por su esposa Teodora, prohibió la creencia en la reencarnación en un convenio eclesiástico en el siglo V después de Cristo. Ese conocimiento no formaba parte de los planes de la iglesia que anhelaba el poder, el dinero y una población pasiva e incapaz de tener sus propias opiniones, destinada a formar parte de una manada. El saber que somos los dueños de nuestro propio progreso espiritual presupone un poder tremendo. Así que la iglesia alteró la palabra de Jesucristo que estaba basada en el amor y el perdón, confeccionó un Dios castigador y construyó una religión fundada en el miedo, la vergüenza y los remordimientos. No obstante, si leemos la biblia meticulosamente encontraremos puntos en los que la reencarnación se menciona directamente. En la Grecia clásica se creía en la reencarnación gracias a Orfeas y Pitágoras. Este último fue un ser avanzado que recordaba sus vidas pasadas.


Al establecerse el cristianismo como religión general, la creencia en la reencarnación se hizo automáticamente subterránea y fue preservada dentro de la sociedades secretas y las órdenes religiosas, como los Catares y los Templares, que sufrieron una gran persecución en Francia. Ahora que estamos entrando en la época del acuario, la época de la renovación y del progreso, el movimiento de la Nueva Era (New Age) ha traído otra vez a la superficie la creencia en la reencarnación. Esta nueva tendencia empezó al final del siglo XIX con la teosofía (un movimiento dedicado al estudio de la espiritualidad y la metafísica), con personajes de la élite de entonces, tal como Papus o Stanislas de Guaita. El movimiento teosófico fue enriquecido con magnetistas, hipnotistas e investigadores de parapsicología como la señora Blavatsky que fue la fundadora de la Sociedad Internacional de Teosofía. Las sesiones de espiritismo y otros métodos de comunicación con los espíritus se convirtieron en el pasatiempo predilecto de la aburrida alta sociedad de entonces. Así nació el espiritismo y más tarde la iglesia espiritista. Ésta no constituye una religión, sino un conjunto de creencias y principios éticos. Sin embargo, por muy progresista que sea el movimiento de la Nueva Era, no deja de tener sus limitaciones. La más característica que se me pueda ocurrir es su visión del mundo de los espíritus, de que sólo consiste de espíritus buenos. El movimiento de la Nueva Era no ve ni cree que puedan existir fuerzas malignas. Esta posibilidad se considera como mera superstición o ilusión en la cual creía la gente de la Edad Media, en su ignorancia e adoctrinamiento religioso. De manera que lo que está haciendo la Nueva Era es exactamente lo contrario de lo que se hacía en la Edad Media: una negación total. Antaño las brujas malas eran quemadas o ahorcadas junto con las buenas y las no-brujas. Ahora la magia negra pasa inadvertida y llega a ser objeto de risa, al menos en los así denominados países desarrollados. Parece que necesitamos experimentar los extremos para que se restaure el equilibrio.


En tiempos modernos, han sido hechos miles de investigaciones y reportajes sobre la reencarnación. Una sección de los informes trata de visiones clarividentes y comunicación con espíritus. Otra son los informes que han venido escribiendo los hipnotistas desde los principios de los años setenta. Su énfasis está sobre las impresiones de sus clientes de sus vidas pasadas o futuras. A menudo describen detallados acontecimientos históricos con nombres y fechas que más tarde pueden verificarse. Otra prueba es el fenómeno de xenoglosia, es decir la habilidad de hablar idiomas raros y muchas veces antiguos bajo hipnosis, cuyos hablantes en esta vida desconocen. Personalmente, no estoy convencida de que la xenoglosia surge por trasladarse a una vida pasada, ya que no ha surgido con ninguno de mis clientes, sino más bien una prueba de la presencia de una entidad. La tercera sección son los testimonios de niños sobre su vida anterior. El primero en investigar este fenómeno fue el doctor Ian Stevenson. Se fue primero a países del oriente medio como India y Pakistán, en los que la mayoría de la gente cree en la reencarnación. Allí los padres prestan atención a las palabras de sus hijos cuando éstos hablan o aluden a una vida pasada. Cada vez que se detectaban tales señales llamaban al investigador estadounidense que estaba trabajando en aquella área. Hubo muchos casos de niños que presentaron una información exacta sobre el sitio, los nombres de sus padres, amigos y vecinos anteriores y hasta de objetos que habían escondido. Esos niños eran en general personas que habían fallecido prematuramente en un accidente o crimen y fueron incapaces de llevar a cabo su misión. De ahí que se reencarnaran rápidamente en el mismo país. Los niños fueron llevados a su familia anterior que les puso muchas trampas para averiguar si sus afirmaciones eran reales. Por mucho que se esforzara de despistarlos, los niños siempre sabían cuando la información era incorrecta. Seguían teniendo los mismos sentimientos que en su vida anterior hacia las personas que conocían y las trataban de la misma manera. Cuando el niño era una mujer casada, se comportaba con su marido exactamente como antes. Hubo incluso un caso en que el perro, que seguía vivo, reconoció a su dueño, si bien éste estaba en otro cuerpo. En varios casos el niño mantuvo contacto con su vieja familia, de manera que ya tenía dos familias. El primer libro de Ian Stevenson sobre este tema se llama ¨Veinte casos sugerentes de reencarnación¨ . A pesar de que las pruebas son a veces inquebrantables, siendo él un científico, prefiere considerarlo como sugerente, y no concluyente de reencarnación. Más tarde escribió más libros, entre ellos uno sobre casos europeos y americanos.

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¿Qué es el karma?


 

Karma
El karma no es una especie de castigo celestial, como mucha gente erróneamente cree. En realidad, significa “acción”. Se trata de la acción de nuestros actos y pensamientos y sus consecuencias. Tal como la piedrecita que se tira al mar y causa ondas, creamos nuestro karma. La acción crea una reacción.
Existen 12 tipos de karma:
1.Karma físico: Está vinculado a alguna enfermedad o alguna huella del cuerpo producida en una vida pasada, sea la inmediatamente anterior o la que más nos está afectando en este momento. Ejemplos son un bebé que nace con un problema en los pulmones, después de haber muerto de cáncer de los pulmones en la vida anterior. O un hombre que fue matado a tiros y que en su siguiente vida tiene una cicatriz en el mismísimo sitio en el que entró la bala. Estas cosas suceden a menudo cuando el alma elige encarnarse muy rápidamente y no dispone del tiempo necesario como para restaurar el daño de la herida.
El karma físico es equilibrador cuando alguien sufre de migrañas porque en una encarnación pasada golpeó a su pareja en un ataque de celos. O cuando alguien nace ciego porque como soldado romano cegó a sus presos.
Hay también casos en los que el alma elige volver con un defecto físico, en un intento de evitar confrontarse con traumas de vidas pasadas. Por ejemplo, un hombre que fue a la guerra y siguió oyendo explosiones el resto de su vida, acepta reencarnarse rápidamente para una misión común con otra alma y decide ser sordo, para no ser nuevamente abrumado por esos sonidos.
Cuando herimos a otros físicamente en vidas pasadas, acumulamos mal karma físico. Eso sólo puede ser compensado por dolor físico sufrido en una próxima vida (enfermedades, accidentes, lesiones infligidas por otros) y curando a los demás. Cuando sufrimos dolor físico nuestras ex víctimas reciben ayuda de la Luz  y así pagamos nuestra deuda kármica hacia ellos.
Cuando el daño físico es irreversible, como en una mutilación, necesitamos aceptar la realidad y hacer todo lo posible para equilibrar nuestro karma de vidas pasadas cumpliendo nuestra misión. Cuando sabemos las razones detrás de nuestras desgracias, dejamos de torturarnos sintiendo lástima y remordimientos. Elegimos este sufrimiento en el plan que hicimos antes de encarnarnos y nos lo imponen entidades oscuras (sea kármicas de nuestras vidas pasadas o nuevas con las que hacemos acuerdos inconscientes). Una vez equilibrada parte de nuestro karma, logramos a veces librarnos para siempre de esas entidades o nos dejan ellas en paz al no tener más el derecho kármico de atacarnos.
2. Karma sentimental: El alma siente dolor hasta llegar a un equilibrio. Un ejemplo de tal karma es alguien que tiene una vida de soledad, aunque su único deseo sería tener una relación de amor, porque antaño fue sentimentalmente cruel con su pareja. Necesita pasar un mal rato a nivel sentimental para que un día pueda tener una relación de calidad.
3.Karma psicológico: Cuando hemos afectado negativamente el estado psicológico de los demás, causándoles angustia, miedo, pensamientos negativos, patrones autodestructivos, atraemos esos mismos elementos hacia nosotros.
4. Karma familiar: Cuando abusamos de alguna manera de los miembros de nuestra familia adquirimos mal karma familiar y en el futuro no podremos formar una familia, aunque queramos. O habrá discordia en nuestra familia.
5.Karma sexual: Si hemos violado, mutilado genitales, tenido relaciones sexuales con animales, nos hemos prostituido o hemos prostituido a otros en una vida pasada, seremos violados, desarrollaremos alguna alergia, sufriremos una enfermedad de transmisión sexual o seremos forzados a la prostitución en una vida futura. Es probable que no tengamos compañeros sexuales. Ese karma se equilibra también militando por los derechos de las minorías sexuales, parando los círculos de prostitución forzada o ayudando a gente violada. También el adulterio crea un cierto karma negativo que se paga con la infidelidad de nuestra pareja en otra vida.
6. Karma social: Si hemos cometido actos antisociales, como asesinatos o cualquier otra actividad que daña a la sociedad, creando pánico, prejuicios, ignorancia, etc., seremos un paria social y tendremos que trabajar duro para recuperar la aceptación social. O si no nos importa, llevaremos una vida aislada y equilibraremos más ese karma en otra vida.
7. Karma mental: Si hemos realizado experimentos crueles sobre el cerebro de nuestros pacientes o arruinando su salud mental, experimentaremos dolores de cabeza o tortura mental, o bien naceremos como retrasados mentales. También podemos equilibrar ese karma trabajando como  psicólogos o asistiendo de alguna manera la salud mental de la gente.
8. Karma profesional: Si hemos pisado sobre los demás para adquirir dinero y fama, o saboteado su trabajo, tendremos dificultades profesionales, estaremos en el paro o perderemos nuestro trabajo. También podemos equilibrar ese karma ayudando a la gente a tener éxito en su trabajo.
9.Karma económico: Si robamos, engañamos o matamos para conseguir dinero ajeno sufriremos económicamente en vidas futuras. Nos robarán, estafarán y perderemos dinero. O naceremos pobres y tendremos que luchar para sobrevivir. Una misión más difícil es nacer rico, pero tener que regalar toda su fortuna e incluso crear enormes deudas ayudando a los demás.
10. Karma político: Si hemos sido reyes, gobernantes o jefes de estado injustos o tiránicos, no podremos influir en los acontecimientos políticos. Podemos equilibrar este karma sacrificando nuestra vida por el bienestar o la liberación de nuestro país (o de otro país) o participando en un movimiento o revolución para liberarlo de la esclavitud o la subyugación.
11. Karma legal: Si hemos enviado a gente inocente (o incluso culpable) a la cárcel, al cautiverio, al presidio, al exilio o a ser ejecutada como alguaciles, jueces, fiscales o policías, seremos encarcelados, ejecutados, etc. en una vida futura. Si hemos colaborado con las autoridades para desalojar a los demás, para hacerlos pagar una multa o si los denunciamos, sufriremos una suerte similar. Y si siendo abogados hemos permitido que nuestros clientes sigan perjudicando a la gente, seremos justiciados o acusados injustamente. El sistema legal y la policía pertenecen a las fuerzas de la oscuridad y cooperar con ellos para dañar a alguien equivale a un pacto. Una excepción sería utilizarlos para detener o revelar una verdadera actividad criminal.
12. Karma espiritual: Si hemos sido hechiceros, brujas, hemos hecho brujería, puesto amarres, maldecido o trabajamos con un espíritu oscuro como chamanes, terapeutas alternativos, curadores, hipnoterapeutas, médiums, videntes, etc, nuestro karma espiritual ha bajado. Nos embrujarán, maldecirán o seremos víctimas de un sanador o vidente de ese tipo y tendremos que subir nuestro karma espiritual limpiándolo y ayudando a los demás espiritualmente, como sacerdotes, sanadores luminosos, trabajadores/guerreros de la Luz o consejeros espirituales.
Información general sobre el karma
El karma positivo se manifiesta cuando la vida fluye, sin tener que luchar, o poniéndole un esfuerzo razonable, pues tampoco tiene sentido que sea demasiado fácil, pues no habría crecimiento. Esto último suele ser una señal de que hemos hecho un trato con una entidad oscura.
Nuestras habilidades son también señales de karma positivo: Un hombre en la Grecia clásica cultiva la música. Ahora, después de seis vidas más de haberse dedicado a la música, es un niño prodigio. Un psicólogo exitoso y una persona felizmente casada descubren que han trabajado con las relaciones humanas en muchas vidas. Alguien que ha aprendido idiomas extranjeros en muchas vidas y ha trabajado como traductor, profesor o intérprete, ahora las aprende con gran facilidad. Las habilidades y los conocimientos que adquirimos en cada vida son nuestros para siempre. Puede que estén enterrados, pero afloran en cuanto nuestra misión lo exige.
Cuando uno o más aspectos karmáticos están por debajo del 50%, significa que sufriremos bastante. Según qué aspecto, seremos encarcelados, violados, llevaremos una vida sin amor, nuestra familia estará constituida de rojos o la perderemos, etc. Cuando nos enteramos de la causa de nuestras desdichas y dificultades los golpes se ablandan y dejamos de sentirnos víctimas o de culpar a Dios de ser injusto.
Nuestro karma general es el promedio de estos doce aspectos. Necesitamos subir todos los aspectos al 100% para poder terminar con el ciclo de reencarnación. El karma se equilibra por todos los paralelos a la vez.
Destino y libre albedrío
Algunas personas, al oír sobre las leyes kármicas, se desilusionan, pensando que todo está predestinado. Pero no es así. Algunas cosas están, efectivamente, predestinadas. Son los componentes importantes de nuestra vida. Nacemos bajo un cierto mapa astrológico como para poder afrontarlos y aprovechar las oportunidades. No obstante, a medida que nos acercamos a esos acontecimientos predestinados, podemos aliviar el impacto de una experiencia dolorosa si actuamos con amor y sabiduría. También podemos hacer uso de nuestra libre voluntad a la hora de enfrentarnos a esos acontecimientos. Podemos incluso anular la necesidad de un suceso predestinado si demostramos poseer una virtud que ese acontecimiento predestinado iba a enseñarnos. La sabiduría neutraliza el karma negativo. Cambiando nuestra manera de pensar, nuestras acciones y reacciones, cambiamos el futuro. Por otra parte, también cambian nuestros planes prenatales cuando una energía negativa se entromete, si no hacemos caso a las señales divinas y nuestra intuición y actuamos en contra de ellas. Entonces ocurre un accidente. El plan de una vida entera tal vez cambie si las fuerzas de la oscuridad se entrometen y las dejamos dominar con nuestras debilidades. Siempre podemos cambiar nuestros planes prenatales durante el sueño más profundo, cuando nuestra conciencia está en el mediano terreno astral, junto a nuestros guías, maestros y otros miembros de nuestro grupo de almas. También nos ayudan las almas encarnadas o desencarnadas de otros grupos con las que hemos tenido vidas pasadas.
[El pequeño demonio de la imagen simboliza al demonio que nos tienta y empuja a tomar malas decisiones, creándose así más karma negativoKarma

El karma no es una especie de castigo celestial, como mucha gente erróneamente cree. En realidad, significa “acción”. Se trata de la acción de nuestros actos y pensamientos y sus consecuencias. Tal como la piedrecita que se tira al mar y causa ondas, creamos nuestro karma. La acción crea una reacción.


Existen 12 tipos de karma:


1.Karma físico: Está vinculado a alguna enfermedad o alguna huella del cuerpo producida en una vida pasada, sea la inmediatamente anterior o la que más nos está afectando en este momento. Ejemplos son un bebé que nace con un problema en los pulmones, después de haber muerto de cáncer de los pulmones en la vida anterior. O un hombre que fue matado a tiros y que en su siguiente vida tiene una cicatriz en el mismísimo sitio en el que entró la bala. Estas cosas suceden a menudo cuando el alma elige encarnarse muy rápidamente y no dispone del tiempo necesario como para restaurar el daño de la herida.

El karma físico es equilibrador cuando alguien sufre de migrañas porque en una encarnación pasada golpeó a su pareja en un ataque de celos. O cuando alguien nace ciego porque como soldado romano cegó a sus presos.

Hay también casos en los que el alma elige volver con un defecto físico, en un intento de evitar confrontarse con traumas de vidas pasadas. Por ejemplo, un hombre que fue a la guerra y siguió oyendo explosiones el resto de su vida, acepta reencarnarse rápidamente para una misión común con otra alma y decide ser sordo, para no ser nuevamente abrumado por esos sonidos.

Cuando herimos a otros físicamente en vidas pasadas, acumulamos mal karma físico. Eso sólo puede ser compensado por dolor físico sufrido en una próxima vida (enfermedades, accidentes, lesiones infligidas por otros) y curando a los demás. Cuando sufrimos dolor físico nuestras ex víctimas reciben ayuda de la Luz  y así pagamos nuestra deuda kármica hacia ellos.

Cuando el daño físico es irreversible, como en una mutilación, necesitamos aceptar la realidad y hacer todo lo posible para equilibrar nuestro karma de vidas pasadas cumpliendo nuestra misión. Cuando sabemos las razones detrás de nuestras desgracias, dejamos de torturarnos sintiendo lástima y remordimientos. Elegimos este sufrimiento en el plan que hicimos antes de encarnarnos y nos lo imponen entidades oscuras (sea kármicas de nuestras vidas pasadas o nuevas con las que hacemos acuerdos inconscientes). Una vez equilibrada parte de nuestro karma, logramos a veces librarnos para siempre de esas entidades o nos dejan ellas en paz al no tener más el derecho kármico de atacarnos.

2. Karma sentimental: El alma siente dolor hasta llegar a un equilibrio. Un ejemplo de tal karma es alguien que tiene una vida de soledad, aunque su único deseo sería tener una relación de amor, porque antaño fue sentimentalmente cruel con su pareja. Necesita pasar un mal rato a nivel sentimental para que un día pueda tener una relación de calidad.

3.Karma psicológico: Cuando hemos afectado negativamente el estado psicológico de los demás, causándoles angustia, miedo, pensamientos negativos, patrones autodestructivos, atraemos esos mismos elementos hacia nosotros.

4. Karma familiar: Cuando abusamos de alguna manera de los miembros de nuestra familia adquirimos mal karma familiar y en el futuro no podremos formar una familia, aunque queramos. O habrá discordia en nuestra familia.

5.Karma sexual: Si hemos violado, mutilado genitales, tenido relaciones sexuales con animales, nos hemos prostituido o hemos prostituido a otros en una vida pasada, seremos violados, desarrollaremos alguna alergia, sufriremos una enfermedad de transmisión sexual o seremos forzados a la prostitución en una vida futura. Es probable que no tengamos compañeros sexuales. Ese karma se equilibra también militando por los derechos de las minorías sexuales, parando los círculos de prostitución forzada o ayudando a gente violada. También el adulterio crea un cierto karma negativo que se paga con la infidelidad de nuestra pareja en otra vida.

6. Karma social: Si hemos cometido actos antisociales, como asesinatos o cualquier otra actividad que daña a la sociedad, creando pánico, prejuicios, ignorancia, etc., seremos un paria social y tendremos que trabajar duro para recuperar la aceptación social. O si no nos importa, llevaremos una vida aislada y equilibraremos más ese karma en otra vida.

7. Karma mental: Si hemos realizado experimentos crueles sobre el cerebro de nuestros pacientes o arruinando su salud mental, experimentaremos dolores de cabeza o tortura mental, o bien naceremos como retrasados mentales. También podemos equilibrar ese karma trabajando como  psicólogos o asistiendo de alguna manera la salud mental de la gente.

8. Karma profesional: Si hemos pisado sobre los demás para adquirir dinero y fama, o saboteado su trabajo, tendremos dificultades profesionales, estaremos en el paro o perderemos nuestro trabajo. También podemos equilibrar ese karma ayudando a la gente a tener éxito en su trabajo.

9.Karma económico: Si robamos, engañamos o matamos para conseguir dinero ajeno sufriremos económicamente en vidas futuras. Nos robarán, estafarán y perderemos dinero. O naceremos pobres y tendremos que luchar para sobrevivir. Una misión más difícil es nacer rico, pero tener que regalar toda su fortuna e incluso crear enormes deudas ayudando a los demás.

10. Karma político: Si hemos sido reyes, gobernantes o jefes de estado injustos o tiránicos, no podremos influir en los acontecimientos políticos. Podemos equilibrar este karma sacrificando nuestra vida por el bienestar o la liberación de nuestro país (o de otro país) o participando en un movimiento o revolución para liberarlo de la esclavitud o la subyugación.

11. Karma legal: Si hemos enviado a gente inocente (o incluso culpable) a la cárcel, al cautiverio, al presidio, al exilio o a ser ejecutada como alguaciles, jueces, fiscales o policías, seremos encarcelados, ejecutados, etc. en una vida futura. Si hemos colaborado con las autoridades para desalojar a los demás, para hacerlos pagar una multa o si los denunciamos, sufriremos una suerte similar. Y si siendo abogados hemos permitido que nuestros clientes sigan perjudicando a la gente, seremos justiciados o acusados injustamente. El sistema legal y la policía pertenecen a las fuerzas de la oscuridad y cooperar con ellos para dañar a alguien equivale a un pacto. Una excepción sería utilizarlos para detener o revelar una verdadera actividad criminal.

12. Karma espiritual: Si hemos sido hechiceros, brujas, hemos hecho brujería, puesto amarres, maldecido o trabajamos con un espíritu oscuro como chamanes, terapeutas alternativos, curadores, hipnoterapeutas, médiums, videntes, etc, nuestro karma espiritual ha bajado. Nos embrujarán, maldecirán o seremos víctimas de un sanador o vidente de ese tipo y tendremos que subir nuestro karma espiritual limpiándolo y ayudando a los demás espiritualmente, como sacerdotes, sanadores luminosos, trabajadores/guerreros de la Luz o consejeros espirituales.


Información general sobre el karma


El karma positivo se manifiesta cuando la vida fluye, sin tener que luchar, o poniéndole un esfuerzo razonable, pues tampoco tiene sentido que sea demasiado fácil, pues no habría crecimiento. Esto último suele ser una señal de que hemos hecho un trato con una entidad oscura.

Nuestras habilidades son también señales de karma positivo: Un hombre en la Grecia clásica cultiva la música. Ahora, después de seis vidas más de haberse dedicado a la música, es un niño prodigio. Un psicólogo exitoso y una persona felizmente casada descubren que han trabajado con las relaciones humanas en muchas vidas. Alguien que ha aprendido idiomas extranjeros en muchas vidas y ha trabajado como traductor, profesor o intérprete, ahora las aprende con gran facilidad. Las habilidades y los conocimientos que adquirimos en cada vida son nuestros para siempre. Puede que estén enterrados, pero afloran en cuanto nuestra misión lo exige.

Cuando uno o más aspectos karmáticos están por debajo del 50%, significa que sufriremos bastante. Según qué aspecto, seremos encarcelados, violados, llevaremos una vida sin amor, nuestra familia estará constituida de rojos o la perderemos, etc. Cuando nos enteramos de la causa de nuestras desdichas y dificultades los golpes se ablandan y dejamos de sentirnos víctimas o de culpar a Dios de ser injusto.

Nuestro karma general es el promedio de estos doce aspectos. Necesitamos subir todos los aspectos al 100% para poder terminar con el ciclo de reencarnación. El karma se equilibra por todos los paralelos a la vez.


Destino y libre albedrío


Algunas personas, al oír sobre las leyes kármicas, se desilusionan, pensando que todo está predestinado. Pero no es así. Algunas cosas están, efectivamente, predestinadas. Son los componentes importantes de nuestra vida. Nacemos bajo un cierto mapa astrológico como para poder afrontarlos y aprovechar las oportunidades. No obstante, a medida que nos acercamos a esos acontecimientos predestinados, podemos aliviar el impacto de una experiencia dolorosa si actuamos con amor y sabiduría. También podemos hacer uso de nuestra libre voluntad a la hora de enfrentarnos a esos acontecimientos. Podemos incluso anular la necesidad de un suceso predestinado si demostramos poseer una virtud que ese acontecimiento predestinado iba a enseñarnos. La sabiduría neutraliza el karma negativo. Cambiando nuestra manera de pensar, nuestras acciones y reacciones, cambiamos el futuro. Por otra parte, también cambian nuestros planes prenatales cuando una energía negativa se entromete, si no hacemos caso a las señales divinas y nuestra intuición y actuamos en contra de ellas. Entonces ocurre un accidente. El plan de una vida entera tal vez cambie si las fuerzas de la oscuridad se entrometen y las dejamos dominar con nuestras debilidades. Siempre podemos cambiar nuestros planes prenatales durante el sueño más profundo, cuando nuestra conciencia está en el mediano terreno astral, junto a nuestros guías, maestros y otros miembros de nuestro grupo de almas. También nos ayudan las almas encarnadas o desencarnadas de otros grupos con las que hemos tenido vidas pasadas.


[El diablito de la imagen simboliza al demonio que nos tienta y empuja a tomar malas decisiones, creándose así más karma negativo]

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