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Sesiones de canalizamiento

 

 

En la sesión directa, el cliente es el que entra en hipnosis, ligero o más profundo, dependiendo de sus capacidades innatas. Este tipo de sesión se llama hipnoterapia. En la sesión con el médium, lo hipnotizo y viene nuestra guía espiritual Cheyenne y el trabajo –vidas pasadas, recuperación del alma, comunicación con queridos fallecidos, preguntas o liberación espiritual- se hace bajo su dirección. El médium entra en un estado muy profundo y al despertar no se acuerda de nada. De esta manera, los filtros que se pueden entrometer en hipnosis más ligeras, como el de la lógica, de los prejuicios, del miedo, etc, no están presentes. Esta práctica se llama canalizamiento, y es la fuente de información más fidedigna, siempre y cuando el guía haya sido puesto a prueba. Ahora bien, eso no significa que el guía siempre diga la verdad. No lo hace cuando eso significa que el cliente pierda la esperanza de vivir y luchar. La motivación de un guía es el desarrollo del cliente y sus respuestas se basan en él. El cliente está presente en la sesión (ya en mi oficina ya en Skype) y puede preguntar cosas directamente a la guía. Nuestra guía es guiada por el Consejo de la Luz que a su turno está bajo la guía de sus miembros mayores. Nuestro protector es San Miguel Arcángel.
¿Cuándo es mejor elegir un canalizamiento que una hipnoterapia? Siempre o casi siempre es un buen ejercicio hacer hipnoterapia, es decir ser hipnotizado e intentar ver sus vidas pasadas o comunicarse con su guía o sus queridos fallecidos. Muchas personas pueden incluso Llevar a cabo una o más liberaciones espirituales para sí mismas o para otras y salvar almas perdidas, todo en una misma sesión. Pero no todos lo consiguen y muchos de los que lo hacen se ponen a dudar después de haber visto cosas reales. Es fácil liarse y no traducir correctamente sus impresiones. Para exorcismos de entidades malignas es mejor tener un canalizamiento. El cliente no se cansa nada, y yo me canso mucho menos que en la hipnoterapia.
En la hipnoterapia, la liberación espiritual se hace mientras la entidad permanece dentro del cuerpo o aura del cliente y éste puede sentir dolor o malestar físico. La recuperación de alma y la liberación espiritual se hacen por los ángeles que llamo durante la sesión. La terapia termina cuando termina la sesión. Puedo preguntar después a mi guía si todo funcionó hasta llegar a una resolución, pero en el caso de que no, hay que programar otra sesión con nuestra guía.
En el canalizamiento, nuestra guía remueve la entidad del aura o cuerpo del cliente y la mete dentro del médium. Así que los clientes evitan cualquier posible dolor físico. Además, la liberación espiritual y la recuperación de alma se hacen por la guía, después de la sesión. Cuando se encarga la guía, podemos controlar mejor qué es lo que se hace de verdad y tener respuestas incluso después de la sesión, en comunicación con el cliente, hasta que se logre una curación definitiva. Finalmente, las personas que tienen entidades malignas en general han perdido a su guía, y la nuestra les puede encontrar un nuevo guía. Esto también se hace después de la sesión. Sin embargo, en el canalizamiento sólo se despeja una entidad fuerte en cada sesión, ya que en el trance profundo uno se cansa mucho más.
El mismo trabajo se puede realizar también sin sesión, conmigo en meditación con mi guía Cheyenne.

En la sesión de hipnoterapia, el cliente es el que entra en hipnosis, ligera o más profunda, dependiendo de sus capacidades innatas. Este tipo de sesión se llama hipnoterapia. En la sesión con el médium, cuando tengo  uno, lo hipnotizo, luego viene nuestro guía espiritual y el trabajo –vidas pasadas, recuperación parcial de alma, comunicación con queridos fallecidos, extracción de implantes, preguntas o liberación espiritual- se hace bajo su dirección. Esta práctica se llama canalizamiento, y es la fuente de información más fidedigna, siempre y cuando el guía ha sido puesto a prueba. Ahora bien, eso no significa que el guía siempre diga la verdad. No lo hace cuando eso significa que el cliente pueda perder la esperanza o dejar de luchar. La motivación de un guía es el desarrollo del cliente y sus respuestas se basan en él. También puede que el Consejo de la Luz no permita que el cliente sepa ciertas cosas porque no existe el derecho kármico. El cliente está presente en la sesión  (en mi oficina o en Skype) y puede preguntar cosas directamente al guía. El guía está en el Consejo de la Luz y tiene mucha experiencia. Nuestro protector es San Miguel Arcángel.



¿Cuándo es mejor elegir un canalizamiento que una hipnoterapia? Siempre o casi siempre es un buen ejercicio hacer hipnoterapia, es decir ser hipnotizado e intentar ver sus vidas pasadas o comunicarse con su guía o sus queridos fallecidos. Algunas personas pueden incluso llevar a cabo una o más liberaciones espirituales para sí mismas o para otras y salvar almas perdidas, todo en una misma sesión. Pero la mayoría no puede y muchos de los que lo hacen se ponen a dudar después de lo que han percibido. Es fácil liarse y no traducir correctamente sus impresiones. Para algunos es incluso peligroso entra en hipnosis. Por eso siempre pregunto primero a mi guía si es seguro. Para exorcismos de entidades malignas es mejor tener un canalizamiento o dejar que mi propio guía Nerea haga el trabajo a distancia. El cliente no se cansa nada, y yo me canso mucho menos que en la hipnoterapia.



En la hipnoterapia, la liberación espiritual se hace mientras la entidad permanece dentro del cuerpo o aura del cliente y éste puede sentir dolor o malestar físico. La recuperación parcial de alma y la liberación espiritual se hacen por los ángeles que llamo durante la sesión. La terapia termina cuando termina la sesión. Puedo preguntar después a mi guía si todo funcionó hasta llegar a una resolución, pero en el caso de que no, hay que programar una sesión de canalizamiento o una limpieza kármica, que se hace a distancia.



En el canalizamiento llamo a los ángeles que encierran a la entidad en una cápsula de luz hasta que termine de hablar con ella.  Así los clientes evitan cualquier posible dolor físico o malestar. Además, la liberación espiritual y la sanación se hacen por el guía, después de la sesión. Es importante que haya un  guía luminoso, porque así podemos controlar mejor qué es lo que pasa realmente. En el canalizamiento sólo se suele despejar una entidad fuerte en cada sesión, ya que el trance profundo del médium es mucho más agotador.



El mismo trabajo y mucho más se puede realizar también a distancia, sin sesión, como limpieza kármica, con mi guía Martín. Lleva más tiempo, pero cuesta menos dinero y es más efectivo, ya que se le dan oraciones y rituales luminosos al cliente para que mejore su karma.